Náufragos Celestes

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martes, 9 de diciembre de 2014

Persecución 4


-El dieciséis de este mes se cumplirán tres años desde que lo vi por última vez. ¿Importa ahora su nombre? Me pregunto...¿Seguirá siendo suyo o a estas horas pertenecerá a la tenebrosidad de la tumba? 
 Creo que no me gustaría saber la verdad, enterarme que su respiración cesó al poco tiempo que  nos separamos, que su aventura tuvo el peor de los finales.
A veces me imagino espiándolo mientras vaga por calles desconocidas, saludando a los vendedores ambulantes y sonriendo a sus vecinos, llevando una vida normal y no la desdichada que tuvo aquí. Lo imagino recibiendo el amanecer con un rostro serio, portando cicatrices profundas; desvaneciéndose en el atardecer satisfecho, con un extraño goce en su mirada. 
De seguir con vida me pregunto si piensa en mi como yo pienso en él, si al ver su reflejo en el agua ve también el mío; si el veinticinco de Abril sigue siendo una fecha especial en su corazón.
 El tiempo pasó y los secretos que ambos compartíamos nunca se conocieron, las verdades que aprendimos nunca se aceptaron. 
¿Por qué te cuento esto? Porque hoy siento que mi esperanza es como un río cuyo cause se pierde bajo las arenas del desierto, en la adversa oscuridad de la incertidumbre, alimentando raíces eternamente podridas, hasta que el olvido sea lo único que quede de él, lo único palpable para mí.



viernes, 16 de diciembre de 2011

Persecución 3


¿Por dónde fue? Danielle perdió el rastro de su presa, recorrió calles y calles hasta perderse ella misma. Izquierda, derecha, adelante, atrás, ¿qué diferencia habría? la noche ceñida sobre la ciudad ocultaba los pocos rostros que pasaban a su lado, si lo viera ¿lo reconocería? siguió derecho un tramo corto y fue abordada por un par de sombras, golpeó fuertemente a la primera que quiso ponerle la mano encima y salió corriendo, la segunda sombra dio tres largas zancadas y le barrió los pies. Danielle cayó al suelo golpeándose los codos y perdiendo el aire. Se dio vuelta muy adolorida y pudo distinguir entre los dos malhechores que se erguían delante de ellas una tercer figura que se aproximaba rápidamente. Se escuchó un grito ahogado y un sonido apagado, la figura del hombre que había hecho caer a Danielle intentaba golpear a una sombra y luego de recibir cinco golpes cayó él también desmayado al suelo.
-Te dije que no me sigas-dijo la sombra
-No me importa, no voy a dejar que cometas una locura-respondió Danielle sin levantarse.
-No, no es locura lo que haré ni lo es la causa. Sé lo que debe hacerse y veré que sea hecho- respondió el que era la presa de Danielle mientras le tendía una mano para ayudarla a levantar.
-Pero ¿Por qué tú?
-Porque una vez que se tiene un conocimiento no se puede actuar como si no se lo tuviera.
Danielle lo abrazó, sintió el calor de su cuerpo y su respiración tranquila aún después del altercado. La necesidad de besarlo se apoderó de ella, levantó el rostro y vio que él la miraba con ojos amables pero fríos, el abrazo terminó y él se alejó lentamente sin decir nada.
Las palabras se trabaron en los labios de Danielle y no pudo decir lo que quería, sabía que diga lo que diga aquél muchacho no cambiaría de opinión, por lo que lo dejó partir sin más. Poco a poco la figura del joven se fundió con la oscuridad hasta desaparecer completamente.
¿Volvería a verlo? Eso era algo tan incierto como las imágenes de un sueños mal recordado.