Acerca de mí

Había una vez una chica a la que le gustaba imaginar, escribir y sobre todo contar historias. Era un tanto reservada pero intrépida como pocos, siempre estaba dispuesta a envolverse en nuevas aventuras.  No podía vivir sin escuchar y hacer música, lo necesitaba tanto como el aire que respiraba o el agua que bebía.
 Cierto día, mientras hablaba con una amiga acerca de dragones enormes -y otros no tanto-, ciudades invadidas, armaduras bendecidas, comercio de joyas, asesinos en los caminos, monstruos bajo el mar, en el cielo y en los desiertos, una joven que pasaba no pudo evitar escuchar lo que hablaban y se unió en la conversación...era cuestión de tiempo para que se conviertan en mejores amigas.
Unos meses más tarde se encontró de improviso con el que se convertiría en el amor de su vida;  solo una mirada bastó para que se diera cuenta que estaban hechos el uno para el otro y que nada los separaría jamás. Ella sabía que si obtenía la oportunidad de dar a conocer su persona el amor fluiría naturalmente, pero ¿Cómo haría para llamar su atención? Probó gritándole, cantándole, saludando a lo lejos...y aunque no lo crean resultó! Todavía  no lo sabían…pero jamás se separarían.
Tiempo después la chica que, para entonces contaba con mejor amiga, el amor de su vida, y por supuesto con el amor de toda su familia, se encontró con un maestro de sabiduría que enseñaba artes marciales. Le pidió que por favor la aceptara como discípula y el maestro aceptó con una condición: que no lo abandonara hasta que lo haya superado; ella aceptó.
 Con el pasar de los años la muchacha tuvo que enfrentarse con grandes y abominables bestias, pero nunca conoció la derrota gracias a que siempre contó con el apoyo de las personas que más amaba.

El nombre de la chica no es recordado, y no digo que mi historia sea igual...pero se parece ; )